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Entre los escombros del infierno
Yo me asesiné una mañana
cuando el sol acuchillaba
las crestas de los pinos
el tren gemía a lo lejos
su permanente despedida
Yo me asesiné una mañana
cuando desde el balcón
vi gente sin rostros
caminar apresurada, indiferente
mientras el riachuelo
olía a desechos y se perdía debajo
de plásticos y latas herrumbradas
Yo me asesiné una mañana
cuando la radio y la tele
escupían todas las palabras
que solo hablaban de destrucción
de incendios y bombas
cuerpos ensangrentados
esparcidos por las calles
mientras las sirenas lloraban
corriendo hacía la muerte
Yo me asesiné una mañana
cuando la indiferencia
se clavó en mi pecho y mis lágrimas
no fueron suficientes para calmar el dolor
desde entonces camino errante
entre los escombros del infierno
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